Capellán

Nuestro Capellán es el Párroco de la Basílica de San Ildefonso Rvdo  Sr. D. Pedro Ortega Ulloa.

SALUDA CUARESMA 2013

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Capellán y Permanente.

Capellán y Permanente.

MI AMIGO JESUS

Jesús, mi amigo,

hace más de veinte siglos se oyeron por primera vez unas palabras

que han cambiado la vida de millones y millones de personas:

“El crucificado está vivo”

Ya el verdugo no va a triunfar sobre la víctima,

ya el mentiroso no va a triunfar cobre el verdadero,

ya el violento no va a triunfar sobre el pacífico,

ya el opresor no va a triunfar cobre el oprimido,

ya todo lo que trae muerte no va a triunfar sobre quien es Vida.

Ya hay un futuro para todos lo que han sido llevados a la muerte:

futuro para los muertos de hambre,

para los muertos por la violencia humana,

para los muertos por desamor.

Ya hay un futuro para todos los que llegamos a la muerte.

Venías de una experiencia terrible: los importantes tenían motivos para condenarte y tus amigos buscaron motivos para huir. Además sentiste el abandono extremo “Dios mío por qué me has abandonado”.  Has bajado al infierno de nuestra condición dominada por el pecado. “Dios le hizo pecado”, dice de ti San Pablo.

¡Ante tu cruz y ante las cruces de otros somos tan impotentes!

Qué impotente es nuestro amor, aunque sea lo más fuerte que poseemos!

En vano nos esforzamos por salvar la vida de una persona querida; inútilmente intentamos consolar una intimidad maltratada; daríamos nuestra vida por suprimir la injusticia que impera en el mundo. Pero no podemos.

Es desesperante tener sólo palabras para el dolor de los demás; quisiéramos poder arrancarle el dolor.

Pero ha sucedido algo extraño e inesperado: Tú has vivido nuestro dolor y has arrancado nuestro dolor.

Esto no es una fabula hermosa. Es una realdad que brilla en tu cruz y resurrección. Pero a nosotros, atados a esta tierra, ¡nos cuesta tanto trabajo aceptar tu vida crucificada y resucitada!

Si me cruzo de brazos

y no trabajo para quitar cruces de la vida

ya no estoy creyendo en tu resurrección.

¿Qué cruces he de quitar, Señor, para dar esperanza a otros?

Si soy incapaz de dirigirte una palabra desde el fondo de mi corazón es que no te acepto resucitado.

Te acepto mejor caminando en Galilea y haciendo milagros. Incluso te acepto  dando dignidad a los indignos. Pero tu cruz y resurrección desbordan mi humanidad.

El “por vosotros” que dijiste en tu última cena lo has llevado a unos límites impensables.

Señor Jesús, me queda mucho por vivir contigo.

Pedro Ortega Ulloa

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